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Profile: Anthony Quinn
September 7, 2001 Posted: 12:18 PM EDT (1618 GMT)
From People en Espanol
(PEOPLE EN ESPANOL) -- Seared in celluloid memory as the Greek peasant Zorba, Anthony Quinn often saw his own appetites and passions reflected in a career that spanned nearly seven decades.
This two-time Oscar winner was as comfortable painting and sculpting as he was filming more than150 movies, including "Zorba the Greek," "Lawrence of Arabia" and "The Guns of Navarone." Born in Chihuahua, Mexico, Anthony Rudolph Oaxaca Quinn was a fruit picker, musician, boxer, taxi driver and apprentice preacher before turning to performing.
Often cast in ethnic roles, Quinn, who died this year at 84, called himself "a human being from the world." Says son Francesco Quinn: "My father left a permanent, indelible ink print on this planet. He was a constant artist."
Read about Anthony Quinn's life in Spanish
(PEOPLE EN ESPANOL) -- Su peor defecto, dijo una vez Anthony Quinn, era que "al final del día encuentro
extremadamente difícil -- hasta imposible -- dejar el personaje y ponerlo a
descansar... Soy ese personaje hasta que termina de filmarse la película." Los
personajes -- tipos recios sedientos por vivir -- nunca le quedaron grande a Quinn,
cuyos apetitos versátiles se reflejan mejor en Zorba, el campesino griego cuyas
pasiones llegaron a representar las suyas durante una carrera que abarcó casi
siete décadas.
Su tercera esposa, Kathy Benvin, de 39 años, madre de los dos hijos menores de
los 13 que tuvo (con sus tres esposas y dos amantes), y su hijo Lorenzo, de 35,
se encontraban a su lado cuando murió de un fallo respiratorio el 3 de junio.
"El mundo perdió una leyenda. Yo he perdido a un gran padre," dice Lorenzo.
Los amigos recuerdan a Quinn como un deslenguado típico de Hollywood que
disfrutaba la vida al máximo consumido por el trabajo y la diversión. Se sentía
tan cómodo en un atelier -- sus pinturas y escultoras se exhibían
internacionalmente -- como en un estudio de cine. Actuó en más de 150 filmes,
incluido "Zorba el Griego" (1964).
"Fue de los mejores actores, no porque haya muerto, no porque haya sido
mexicano, sino porque pocos han sido tan versátiles como él," comentó al diario
mexicano Reforma la actriz Katy Jurado, quien actuó con él en tres películas de
Hollywood. "Estoy segura de que ahora debe estar filmando con San Pedro."
Anthony Rudolph Oaxaca Quinn nació en Chihuahua, México, hijo de Manuela, mitad mexicana, mitad india y Francisco, un soldado mitad mexicano y mitad irlandés.
Se mudaron a El Paso, Texas, en 1917, cuando Quinn tenía 2 años, y luego a
California.
Quinn abandonó la escuela en el décimo grado y desempeñó varios oficios:
pizcando fruta, músico, boxeador, empleado de una fábrica de colchones, taxista
y aprendiz de predicador. A los 21 años había abandonado las prédicas a favor de
la actuación y, en 1936, encontró empleo como extra en una película ganando
$3.50 diarios.
Al año, Quinn se casó con Katherine De Mille, hija adoptiva del famoso director
Cecil B. De Mille, pero ni sus famosas conexiones familiares le evitaron ser
estereotipado. "Nunca fui aceptado como estadounidense," recordó para The New York Times en 1995. "Los chicos rubios eran los héroes. Así que yo interpretaba a los villanos." Tras lograr éxito en el teatro entró por la puerta grande al cine cuando interpretó al hermano de un revolucionario mexicano en "Viva Zapata!" (1952), papel que le mereció un Oscar como Mejor Actor de Reparto. Cuatro años más tarde ganó otro por su trabajo como el artista Paul Gauguin -- proeza impresionante pues aparece en escena por sólo 8 minutos -- en el filme de Vincente Minnelli "Lust for Life."
Casado aún con De Mille, conoció en Roma a Iolanda Addolori, en el set de
"Barabbas" en 1961. Se casaron en 1966 y tuvieron tres hijos, pero su carácter
enamoradizo lo llevó a fijarse en Kathy Benvin. "Puse un anuncio buscando una
secretaria [en 1984], y ella lo contestó," dijo a People en 1998.
Sus últimos años los pasó disfrutando de la compañía de Benvin y sus dos hijos
más pequeños, pero dio gracias en su autobiografía, One Man Tango (1995), por
haber estado toda la vida rodeado de maestros maravillosos, grandes artistas y
escritores extraordinarios. "A menudo he pensado que dentro de mí existe un
bonito imán," escribió, "porque es la única forma en que puedo explicar la
bondad y amistad que me han brindado tantas almas luminosas."
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